ERTE: El gran aliado de las empresas actualmente

Desde que empezara esta pandemia mundial, más conocida como COVID-19, muchas son las empresas que se han visto obligadas a recurrir a los ERTES para conseguir salvaguardar sus intereses económicos. Y, es que en los últimos meses, el ERTE, se ha convertido en el único salvavidas de numerosos negocios, para conseguir mantener a flote su economía. Pero, ¿sabías qué es un ERTE, cuándo se puede aplicar y los beneficios que reporta tanto al trabajador como a la empresa?

¿Qué es un ERTE?

El ERTE (Expediente de Regulación Temporal de Empleo) es un mecanismo regulado por el art. 57 del Estatuto de los Trabajadores, que hace referencia a la suspensión o reducción temporal de la relación laboral entre la empresa y sus empleados durante un periodo de tiempo determinado debido a causas justificadas, tales como, motivos económicos, técnicos, de producción, organizativos o fuerza mayor. Por tanto, el empleado, durante un periodo establecido, deja de trabajar para la empresa o lo hace en menos horas.

Este procedimiento concluye con la obligación, por parte de la empresa, de recuperar las condiciones laborales establecidas con anterioridad al ERTE, así como de mantener aquellos puestos de trabajo que se han visto afectados.

Tipos de ERTE

Según la legislación española, las empresas pueden acogerse a dos tipos de ERTEs:

ETOP 

El ETOP es el acrónimo que responde a ERTEs por motivos económicos, técnicos, organizativos y de producción. A continuación, vamos a explicar qué se entiende por cada una de estas causas:

  • Causas económicas: una empresa puede recurrir a este mecanismo cuando los resultados económicos de la misma son negativos, presenta pérdidas o una disminución continuada de sus ingresos o ventas, respecto a un mismo periodo del año anterior y durante más de tres trimestres consecutivos.

Así mismo, cuando las previsiones futuras de la empresa demuestren su inviabilidad económica en caso de no llevar a cabo ninguna medida de contención de dicha crisis.

  • Causas técnicas y organizativas: cuando se producen cambios en los instrumentos de producción, medios, sistemas y métodos que dificulten seguir trabajando.
  • Causas productivas: cuando ciertos cambios ocasionales impidan continuar con la demanda de los productos o servicios que se venían ofreciendo.

ERTE por causas de fuerza mayor

Cuando la actividad de la empresa se ve interrumpida por hechos, acontecimientos o circunstancias excepcionales ajenos a ésta, como está ocurriendo en la actualidad debido al COVID-19.

¿Cómo afecta el ERTE al trabajador?

Toda empresa que incluya a un trabajador en el ERTE, debe comunicar por escrito, que éste ha sido incluido en el mismo, así como indicar los motivos y la fecha de inicio. En el momento en el que el ERTE haya sido aprobado por la autoridad laboral, la empresa junto con el SEPE, procederá a la tramitación de la prestación por desempleo. Un empleado puede ser incluido en el ERTE por dos motivos:

  1. Reducción de la jornada laboral. La empresa puede llevar a cabo una reducción mínima del 10% y una máxima del 70% de su jornada actual de trabajo. 
  2. Suspensión total del contrato. Significa que el contrato laboral se suspende en su totalidad durante el período en el que se aplica el ERTE, pudiendo las personas trabajadoras solicitar la prestación por desempleo del 100% de su jornada laboral.

¿Cómo beneficia el ERTE al trabajador y a la empresa?

Para el trabajador

La principal ventaja que reporta el ERTE al trabajador es que asegura su continuidad en la empresa, manteniendo su puesto de trabajo hasta el momento en el que se reanime la actividad de la misma y garantizando que la empresa no podrá despedirlos durante los seis meses posteriores a su incorporación. En caso de incumplimiento por parte de la empresa, ésta será sancionada, viéndose obligada a pagar todo lo ahorrado en las cotizaciones a la Seguridad Social.

En cuanto a términos económicos, el trabajador afectado por el ERTE pasa a cobrar la cuantía por prestación del desempleo, abono que corre a cargo de la Seguridad Social y, que será el 70% de la base reguladora de su sueldo durante los primeros seis meses y del 50% en los meses posteriores. Para más información, pueden acceder a este enlace, https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2015-11430, pues, la normativa vigente está en constante cambio y dichos porcentajes pueden variar en función de cuándo se lea el contenido de este blog.

Para la empresa

La empresa ve aliviada su carga de costes laborales, siendo éstos reducidos considerablemente hasta el momento en el que la empresa supere la situación que la llevó a aplicar el ERTE.

Diferencias entre ERE y ERTE

Aunque ambas medidas legales son expedientes de regulación del empleo a los que pueden aferrarse las empresas para garantizar su supervivencia en tiempos de crisis, no obstante, son grandes las diferencias que nos podemos encontrar entre ERTE y ERE.

En primer lugar, nos encontramos con su carácter temporal y es que, como bien hemos comentado anteriormente, el ERTE se caracteriza por permitir que aquellos empleados que se han acogido a esta medida, conserven su puesto de trabajo durante el periodo de vigencia, asegurándose su puesto incluso 6 meses después, anulando la posibilidad de despido y manteniendo aquellas condiciones contractuales vigentes antes de la reducción o suspensión temporal. En el caso del ERE, su principal característica es su desvinculación total y definitiva entre la empresa y los empleados afectados por el mismo, que pasarán a ser personas desempleadas gracias a la extinción de sus contratos.

En segundo lugar, en los ERE, la empresa sí tiene la obligación económica de indemnizar a todas aquellas personas afectadas con la correspondiente indemnización como consecuencia de la finalización de sus contratos y posterior desvinculación. En el caso de los ERTES, las empresas quedan exentas de pagar a los trabajadores, pues estos siguen manteniendo una relación laboral.
En último lugar, nos encontramos con la diferencia de dimensión entre empresas, pues los ERTES se pueden aplicar indistintamente del tamaño de la misma, mientras que en los ERE, las diferencias aumentan en función del tamaño y número de personas afectadas.